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Términos de automoción y su historia: El árbol de levas y los taqués

En el lenguaje mecánico se marca una diferencia entre eje y árbol. El árbol está sometido a torsión, es decir que transmite movimiento de giro venciendo una resistencia. No es raro confundir ambos términos y leer eje de levas, pero lo correcto es árbol de levas.

Las levas son unas excéntricas solidarias con el árbol, colocadas de forma que sincronizadamente vayan abriendo y cerrando las válvulas de admisión y escape de cada cilindro. Su forma más o menos ovoide convierte su movimiento de rotación en desplazamiento lineal de los empujadores o taqués.

Detalle de una leva (Cartilla de Automóviles, Arias y Otero, 1930)

En francés es arbre à cames y en inglés camshaft. En ambos casos la leva es came, cam, términos que según sus respectivos diccionarios tienen origen neerlandés y hacen referencia a su forma de cresta.

En los primeros años del siglo XX en España encontramos ya referencias con su nombre actual de leva, cuyo origen según el DRAE viene del latín levare (elevar) en línea con el término naval de levar anclas. Resulta curioso observar que en francés e inglés se hace referencia a su forma geométrica mientras que en español la denominamos por su función mecánica.

En la literatura técnica y de formación de mecánicos de los primeros años hubo titubeos en cuanto al nombre de estas piezas:

El Manual del chauffeur de P. Martí editado en 1906 ya utiliza el nuevo término árbol de levas.

En la Cartilla del mecánico (1910) y el Manual del Mecánico de Automóviles (1928), su autor R. Goytre consolida la denominación de leva.

El Manual de funcionamiento del automóvil a esencia de S. Gallo de 1909 se refiere a la leva como rueda con prominencia y también con el término francés camme españolizado en cama.

Un caso curioso lo encontramos en el libro Motores de Combustión Interna Marinos de I. Núñez y P. Fernández editado en 1926, en el que hace referencia a las levas o camones, por su gran tamaño.

En 1932 Autos, camiones y autobuses de R. Yesares habla del árbol de levas o excéntricas.

Izda. Accionamiento de una válvula lateral (Cartilla de Automóviles, Arias y Otero, 1930)            
Dcha. Accionamiento de válvulas en culata (Arias Paz, 1940)

Los taqués

El diccionario RAE define el taqué como: “Cada uno de los vástagos que transmiten la acción del árbol de levas a las válvulas de admisión y de escape del motor”. Sitúa su origen al término francés taquet, que también dio lugar en inglés a tappet. El taquet francés tiene varios significados, siendo el de ‘tope’ el que mejor se adapta a su función en el motor.

El dibujo adjunto de la Cartilla de Automóviles de Arias y Otero publicada en 1930, nos explica el sistema de apertura de válvulas laterales en los motores antiguos: el taqué es el tornillo regulable T que empuja la cola de la válvula y el juego de taqués es la separación entre el taqué y la válvula para compensar las dilataciones en caliente.

Con la progresiva adopción de motores con válvulas en culata, la regulación pasó a ser el juego de válvulas, entre el balancín y la válvula (tornillos B y b). Por su parte desaparecieron los taqués regulables, pero su nombre se quedó para designar el empujador cilíndrico sobre el que actúa la leva.

El tucho de Pegaso

En 1971 la dirección técnica de Enasa publicó el Nomenclátor Pegaso (del que un ejemplar está depositado en la RAE), un compendio de todas las piezas de un vehículo con su denominación y explicación funcional. No aparece taqué y en su lugar está tucho, definido como ‘seguidor de leva’.                 

Es un curioso término de origen desconocido, pues no está recogido en el Diccionario RAE ni tampoco aparece en el Diccionari de la llengua catalana de l’IEC. Una posibilidad estudiada fue que se tratase de una herencia de La Hispano Suiza, cuya dirección técnica pasó a Pegaso en 1946, pero no es así porque HS utilizaba ‘empujador’, como en francés poussoir. Tampoco aparece en el diccionario multilingüe Vocabolario tecnico illustrato de A. Schlomann (1908) ni en el Diccionario técnico-automovilista y de aeronáutica de C. Olavarría de 1912.

Una aproximación podría ser el término buzo (en lugar de taqué) que encontramos en El automóvil de gasolina moderno de V.W. Page traducido por G. Flórez y editado en Barcelona en 1922.

¿Podría el buzo haberse convertido en tucho?

© Copyright: Manuel Lage (presidente C.T. ASEPA ‘Observatorio de Términos de Automoción’

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