Tornillos y espárragos. Cosecha nacional.
Tornillo. El Diccionario de Autoridades (1739) de la RAE nos define tornillo como: ‘Espigón, ò clavo abierto en muescas espirales, que sirve para unir, ò armar alguna machina, ù sus piezas, uniéndose, y apretándose en los huecos de ella, que llaman tuerca’.
Una referencia más antigua la encontramos en la Pragmática de Tasas, documento oficial que establecía los precios de las cosas. En la edición de 1680 aparece ‘Cada docena de tornillos dobles para cabezadas, à real y quartillo’.
Estas citas históricas sirven para consolidar el actual término castellano tornillo, tan diferente de cualquier otro de los países de nuestro entorno: el boulon (F), bullone (I), bolt (UK), parafuso (P).
El Tratado práctico de automóviles, de G. Ortega y R. Goytre (1905), primer libro editado en España sobre el tema nos ofrece una descripción detallada indicando que ‘El tornillo es un cilindro con filetes salientes en forma helicoidal, que pueden ser de sección triangular o cuadrada (fig. 15)’. Según esto el tornillo es el roscado del cilindro, no la pieza en sí, lo que justifica la denominación de tornillo de banco para la herramienta de mordazas ajustables fijada en las mesas de trabajo.
A continuación define perno (fig. 17) como ‘un cilindro, normalmente de hierro, que en un extremo llevan una cabeza cuadrada, hexagonal o semiesférica y en la otra un tornillo’. Perno sigue presente en nuestro lenguaje, pero su uso es marginal porque el tornillo acabó ocupando su espacio.
Espárrago. En el Diccionario RAE está perfectamente definido como: ‘Vástago metálico roscado, que está fijo por un extremo, y que, pasando a través de una pieza, sirve para sujetarla por medio de una tuerca’. Hay otra acepción, más interesante por su mayor antigüedad, que es: ‘Palo largo y derecho que sirve para asegurar con otros un entoldado’.
Rastreando su primer uso en el mundo del automóvil, no hay espárragos en el Tratado práctico de automóviles citado, ni en el diccionario multilingüe Vocabolario tecnico illustrato de A. Schlomann (1908) y tampoco los encontramos en el Diccionario técnico-automovilista y de aeronáutica de C. Olavarría de 1912.
Los primeros espárragos los encontramos en El automóvil de gasolina moderno de V.W. Page (EE.UU. 1914), traducido por G. Flórez y editado en 1922, con la ilustración adjunta.

Su origen, claramente nacional, está en el desarrollo de los motores con culata separada, como importante mejora sobre los diseños anteriores de bloque de cilindros ciegos. Las nuevas culatas también se podían fijar al bloque con tornillos, pero los espárragos ofrecían la ventaja de servir de guía en el delicado proceso de situar bien la junta y la culata antes de proceder al apriete.
En la década de los 20 el nuevo término se instala en el lenguaje del automóvil, como un elemento claramente diferente de un tornillo. En los países de nuestro entorno no existe esta distinción.

El roscado de un tornillo tiene también otra aplicación. Considerándolo como un engranaje helicoidal de un solo diente se aplica en transmisiones de ejes perpendiculares y gran reducción de vueltas.
Por ello su función no termina apretando dos piezas, porque es un tornillo… sin fin.
© Copyright: Manuel Lage (presidente C.T. ASEPA ‘Observatorio de Términos de Automoción’)
