¿El autobús del futuro? Bosch cree que la tecnología de pila de hidrógeno resulta especialmente adecuada para autobuses que recorren largas distancias cada día y disponen de pocas oportunidades para recargar durante la jornada.
Para avanzar en este campo Bosch ha creado el módulo FCPM C190 que ya ha superado las pruebas técnicas y las homologaciones necesarias y está dispuesto para la operación diaria que permita evaluar su fiabilidad y rendimiento.
Madrid se ha convertido en la ciudad escogida por Bosch para probar esta tecnología que se encuentra entre las más avanzadas para una movilidad sostenible, empleando un autobús equipado con su nuevo módulo de pila de hidrógeno y que circulará durante varias semanas transportando pasajeros dentro del sistema de transporte público madrileño.
El vehículo, fabricado por Irizar y operado por Alsa, empleará el sistema FCPM C190 desarrollado por Bosch. El objetivo de esta fase de pruebas es comprobar el comportamiento del sistema en condiciones reales de circulación, especialmente en rutas donde la elevada autonomía del hidrógeno puede ofrecer ventajas frente a otras tecnologías de propulsión.
Una de las principales características del módulo FCPM C190 es su potencia continua de 190 kW y su capacidad para superar los 1.000 kilómetros de autonomía con un solo repostaje. Además, el tiempo necesario para volver a llenar los depósitos de hidrógeno es de apenas 10 a 15 minutos, una cifra que facilita su uso tanto en servicios urbanos como interurbanos.
La iniciativa llega en un momento en el que la Unión Europea ha fijado objetivos muy ambiciosos para el transporte público. Bruselas pretende reducir un 90% las emisiones de carbono de los autobuses urbanos antes de 2030, lo que está impulsando el desarrollo de soluciones alternativas como las baterías eléctricas y las pilas de combustible de hidrógeno.
