Las nuevas exigencias regulatorias acercan el L3 al L4 y anticipan cambios que también impactarán en Europa y España.
China ha decidido intervenir en uno de los principales cuellos de botella de la conducción autónoma: la ambigüedad del nivel 3. El nuevo marco regulatorio impulsado por su Ministerio de Industria transforma lo que hasta ahora eran recomendaciones en requisitos obligatorios a partir de 2027, elevando de forma significativa el listón de seguridad para estos sistemas
El cambio no es menor. El nivel 3 —que permite al vehículo asumir la conducción en determinadas condiciones, pero obliga al conductor a retomar el control cuando se le solicita— llevaba años generando dudas tanto técnicas como legales. China aborda directamente esta transición crítica: si el conductor no responde, el sistema deberá ejecutar por sí mismo una maniobra segura, como detener el vehículo sin poner en riesgo al tráfico
Este requisito, conocido como ‘maniobra de riesgo mínimo’, elimina uno de los puntos más débiles del L3 y, en la práctica, lo aproxima funcionalmente al nivel 4, donde el vehículo ya no depende del conductor en escenarios definidos.
No se trata solo de una mejora técnica, sino de una redefinición conceptual del propio nivel 3.
