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Términos de automoción y su historia

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Rodamientos. 

El inventor conceptual del rodamiento de bolas fue Leonardo da Vinci, buscando la posibilidad de soportar el peso de un eje vertical y facilitar su giro. La gran ventaja del nuevo concepto era sustituir la fricción del deslizamiento relativo por la rodadura de las bolas interpuestas entre dos pistas. La realización práctica no fue entonces posible por la imposibilidad de fabricar las bolas y sus pistas de acero y con una mínima rugosidad superficial, algo fuera del alcance de los medios de entonces. 

Los primeros rodamientos modernos, utilizados en carruajes del s. XIX, eran de tipo axial como los de Leonardo. Se montaron en las ruedas de los carruajes para soportar el empuje axial sin desajustar la posición de la rueda en el eje. A partir de entonces y con el nacimiento del automóvil, la fabricación de los cojinetes de bolas modernos fue rápida e impulsó el desarrollo de aceros aleados de gran dureza.

Para denominar estos nuevos elementos se tomaron inicialmente los dos elementos constitutivos: cojinetes y bolas, así en inglés siguen siendo ball-bearing, en francés coussinet à billes y en los primeros libros de mecánica del automóvil en España son también cojinetes de bolas (Vocabolario illustrato, 1911 y Olavarría, 1912), aunque tenemos una curiosa publicidad de 1909 que anuncia rotaciones a bolas.

A partir de 1913 en la literatura técnica se abandona el término cojinete, que implica una superficie lisa, y se adopta el más apropiado de rodamiento de bolas, luego simplificado a rodamiento. También en francés es hoy roulement à billes.

El rodamiento tiene una gran variedad de denominaciones en el ámbito hispanoamericano:

En Cuba y Puerto Rico es una caja de bolas, término que también estuvo presente en el lenguaje de taller en España de los años 50 y 60. En Venezuela es una rolinera.

En Argentina y Paraguay adoptaron la pronunciación del francés y es un rulemán, pero también un bolillero.

En México y Colombia el rodamiento es un balero… aunque sería más correcto y también más alegre llamarle bolero.

© Copyright: Manuel Lage (presidente C.T. ASEPA ‘Observatorio de Términos de Automoción’)

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