Un coche eléctrico es más sostenible y rentable que uno de gasolina entre 17.000 a 70.000 km, gracias a su menor coste energético y menor huella de carbono, pero hay otras variables que aquí te contamos. Karam El Shenawy en elperiodicodelaenergia.com.
La creencia de que un coche eléctrico es más limpio que uno de combustión desde el primer día no es del todo exacta. La producción de un vehículo eléctrico, especialmente por la fabricación de sus baterías, supone un mayor volumen de emisiones iniciales que la de un coche de gasolina o diésel. Sin embargo, esta ‘deuda’ ambiental se va recuperando a medida que el coche eléctrico circula y, gracias a su eficiencia y al uso cada vez mayor de electricidad renovable en Europa, compensa rápidamente ese exceso de emisiones inicial.
De acuerdo con los más recientes estudios del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT, por sus siglas en inglés), un coche eléctrico empieza a ser más sostenible tras recorrer unos 17.000 kilómetros, normalmente entre uno y dos años de uso para un conductor medio, respecto a un modelo equivalente de gasolina o diésel. A partir de ese punto, el eléctrico acumula un balance ambiental mucho más favorable. Durante toda su vida útil, puede emitir hasta un 73% menos de CO₂ que un térmico, cifra que sube hasta el 78% si la recarga es en exclusiva con fuentes renovables.
¿Cuánto contaminan por kilómetro?
En cuanto a emisiones, el coche eléctrico emite de media unos 63 gramos de CO₂ por kilómetro a lo largo de su vida útil, incluyendo producción, uso y reciclaje, mientras que uno de gasolina ronda los 200-235 gramos por kilómetro y el diésel entre 170 y 180. Esto supone que, a lo largo de 200.000 kilómetros, la reducción total de CO₂ a favor del eléctrico puede ser de varias toneladas.
Además, el reciclaje de baterías al final de la vida útil del coche puede reducir las emisiones de producción entre un 7% y un 17%, según la eficiencia de los procesos. Esta práctica contribuye a disminuir la demanda de materias primas y reduce el impacto ambiental de su extracción.
La rentabilidad de un eléctrico comienza…
Más allá de lo ecológico, la rentabilidad es clave para muchos usuarios. Un coche eléctrico suele tener un precio de compra inicial más alto que uno de gasolina, aunque las ayudas públicas y los incentivos fiscales permiten acercar esa diferencia. La media para amortizar ese sobreprecio en 2025 está en unos 70.000 km si se carga principalmente en casa, según la OCU.
En cuanto al coste de uso, cargar un eléctrico en casa cuesta de media entre 1,5 y 2 euros cada 100 kilómetros. Para la gasolina, el rango está entre 8 y 12 euros cada 100 kilómetros. Así, en 100.000 km, el ahorro puede oscilar entre 7.000 y 10.000 euros únicamente en energía.
Las cuentas salen
El coche eléctrico requiere menos mantenimiento: no hay cambios de aceite, correa de distribución ni tanto desgaste de frenos. El coste de mantenimiento anual puede ser hasta un 30% inferior, y el seguro es similar o levemente superior solo en algunos casos por el valor del coche. En impuestos municipales, muchos ayuntamientos ofrecen bonificaciones a los eléctricos, con ahorros adicionales cada año. Por ejemplo, usuarios con más de 100.000 km en eléctricos aseguran haber gastado menos de 200 euros en consumo de recarga el primer año y ahorrado hasta 2.000 euros al año sumando combustible, mantenimiento y tasas.
Para optimizar la sostenibilidad y el ahorro, la procedencia renovable de la electricidad usada para cargar el coche es esencial. El eléctrico es más rentable y sostenible si se recorren más de 15.000 km al año y se cuenta con punto de carga propio. Si el usuario hace pocos kilómetros anuales (menos de 10.000 km/año), la amortización se alarga y en muchos casos, un gasolina sigue resultando más barato inicialmente.
